domingo, 27 de julio de 2014
jueves, 12 de diciembre de 2013
MODELOS DE LA EXCELENCIA
No
existe un modelo válido para todas las empresas, sino que cada empresa debe
construir un modelo flexible que se adapte a sus necesidades cambiantes. El
único requisito de todos los modelos es utilizar todas las herramientas a su
alcance para una mejora continuada, lo que implica las cuatro dimensiones de
Deming: apreciación sistémica, comprensión de la variabilidad, creación de
conocimiento y el factor humano. Así pues, todo lo demás es superfluo y
complicar las cosas para empeorarlas.
Las
organizaciones que realmente desee mejorar sus procesos deben aceptar sin
hipocresía que la aplicación de alguno de estos modelos aquí discutidos
generara costosa la gerencia, desavenencias entre algunos trabajadores,
necesidad de remover algunos trabajadores de sus puestos de trabajo y una
enorme cuota de sacrificio por parte del líder de la organización. La pregunta
que queda en el aire: cuantos de nuestros empresarios vernáculos están
dispuestos a asumir ese costo sin remordimientos?
Para
nadie es un secreto que las organizaciones que en nuestro país han decidido
apegarse a algún modelo de mejora de la calidad, lo hace por imposición de casa
matriz que usualmente esta en el extranjero y, en donde dichas practicas llevan
muchos aÑos implementándose y auto mejorándose basados en las experiencias
previas, pero ¿los empresarios que no dependen de casa matriz en el extranjero
lo estarían aplicando con éxito?, ASI SON LAS COSAS..
lunes, 9 de diciembre de 2013
jueves, 5 de diciembre de 2013
Otras Teoria de Motivacion y Satisfaccion
OTRAS TEORÍAS
A diferencia de la escala de necesidades
de Maslow, que son una progresión, la Teoría ERC de Alderfer
que deriva de la anterior, no supone una jerarquía rígida en la que una
necesidad inferior deba quedar plenamente satisfecha antes de poder pasar a la
siguiente. De ahí que una persona pueda trabajar para satisfacer sus
necesidades de crecimiento, aunque tenga insatisfechas todavía las de
existencia y/o de relación, o bien puede trabajar para satisfacer necesidades
de los tres grupos (de existencia, de relación o de crecimiento) en que
encuadra las necesidades de Maslow simultáneamente.
Las interpretaciones de las teorías de
Maslow y de Herzberg, sugieren que en las sociedades modernas muchos
trabajadores ya han satisfecho sus necesidades de orden inferior y están motivados
principalmente por necesidades psicológicas de orden superior. Sin embargo esto
sucederá en países altamente desarrollados, pero en otros países aún existe
mucha gente que trabaja para satisfacer necesidades primarias. Alderfer
sugiere también que la incapacidad de satisfacer las necesidades de relación o
de crecimiento, provocan un renovado interés en las necesidades de existencia.
A finales de los años sesenta, Edwin Locke presentó su Teoría del
Establecimiento (Fijación) de Metas, afirmando que la intención de alcanzar una
meta es una fuente básica de motivación en el trabajo. Esta teoría es una de
las más acordes con el sentido común ya que no puede negarse que a partir del
deseo de lograr una meta determinada, el individuo se motiva para trabajar y
alcanzarla, representando lo que tiene que hacer en el futuro.
Las metas son importantes en cualquier
actividad, ya que motivan y guían nuestros actos y nos impulsan a dar el mejor
rendimiento. Todos los estudios relativos al Comportamiento Organizacional
demuestran que las metas influyen en la motivación. Por ejemplo si un empleado
se fija como objetivo batir la marca de ventas de la empresa y ganarse un
viaje, o conseguir un aumento salarial para comprar una casa nueva, se
comprometerá consigo mismo para lograrlo, sin preocuparse por el esfuerzo que
ello implique.
Ahora bien, las metas específicas
motivan más que las de índole general, así mismo, aquellas cuya consecución sea
más difícil, motivarán más que las de logro fácil. Pero cuidado, las metas
demasiado difíciles e inalcanzables cuya obtención parezca imposible, no
favorecen en nada a la motivación, sino que hasta la merman y muy probablemente
llevan más pronto a una frustración.
La Teoría de Fijación de Metas cuenta
con el apoyo de estudios empíricos que la prueban y es de amplia aceptación en
la Psicología Organizacional contemporánea. Aunque encuentra su oposición en
otra Teoría, la del Reforzamiento,
ya que la del Establecimiento de Metas es de un enfoque cognoscitivo, mientras
que la del reforzamiento es de un enfoque conductista.
La
Teoría de la Equidad propuesta por J.
Stacey Adams, sostiene que los individuos comparan sus insumos (ganancias,
recompensas, prestaciones) y el producto de su trabajo con los de los demás, y evalúan
si son justos; reaccionando con el fin de eliminar cualquier injusticia o
inequidad.Adams propuso la hipótesis de que la percepción de la equidad
(justicia) con que se nos trata, influye en nuestra motivación.
En toda situación laboral, ya sea en el
aula, la fábrica o la oficina, evaluamos el esfuerzo que ponemos en nuestras
labores y los resultados o recompensas que recibimos a cambio. Así que
calculamos (tal vez sin darnos cuenta) la razón existente entre resultado y
trabajo, comparando al mismo tiempo esa razón con la de otros compañeros o
condiscípulos. ¿Estamos obteniendo
iguales resultados y recompensas o estamos obteniendo menos que los demás?.
¿Están obteniendo los demás iguales resultados o recompensas que yo, aunque su
desempeño es inferior al mío o nuestro desempeño es igual?
Cuando existe un estado de inequidad que
juzgamos injusto, buscamos esa justicia o equidad. Si estamos recibiendo lo
mismo que los demás nos sentimos satisfechos y motivados a seguir adelante, de
lo contrario, nos desmotivamos, o en algunos casos se incrementará el esfuerzo
esperando alcanzar lo mismo que los demás.
Las investigaciones revelan que la gente
hace esta clase de comparaciones aún sin proponérselo. Aunque se han efectuado
pocos trabajos de investigación con respecto a esta Teoría, por sentido común,
puede aceptarse que el hecho de sentirse tratado injustamente en comparación
con otros elementos del grupo, influye definitivamente en la motivación, pues
la aumenta o la disminuye.
Basados en esta teoría, se puede
predecir que cuando los empleados perciben una desigualdad, tienden a
reaccionar tomando una de las siguientes alternativas de conducta:
üCambian sus insumos (por ejemplo, no invierten tanto
esfuerzo).
ü Cambian sus resultados (por ejemplo, los individuos
a los que se les paga a destajo producirán mayor cantidad de unidades, pero de
una calidad inferior).
ü Distorsionan su percepción de sí mismos ( por
ejemplo, consideran que aunque solían pensar que trabajaban moderadamente,
ahora se dan cuenta que trabajan más arduamente que los demás).
ü Distorsionan su percepción de los demás ( por
ejemplo, piensan que en los otros puestos no se hace nada, o que por el
contrario no desean estar en el lugar de otros).
ü Escogen un punto diferente de referencia ( por ejemplo,
piensan que si no ganan lo mismo que los demás si están ganando más que su
padre a su misma edad ).
ü Se salen del campo de comparación ( por ejemplo,
renuncian al puesto).
Esta teoría resulta compleja y tiene
muchos puntos que requieren de un mayor estudio para aclararlos; sin embargo,
suele combinarse con la Teoría de las Expectativas en el modelo
correspondiente, donde adquiere una mayor congruencia y tiene más aceptación.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Teorias y Modelos de Motivación y Satisfacción
TEORÍA DE LAS EXPECTATIVAS
Actualmente
muchos científicos enfocan su atención a los Modelos de Procesos, que se
interesan en explicar la forma en que la conducta se inicia, dirige, sostiene y
detiene. El más conocido de estos modelos es el Modelo de Expectativas. Este
modelo tiene sienta sus bases en las investigaciones realizadas por Tolman y
Lewin, pero se asocia con investigadores contemporáneos como Vroom, Lawler,
Hackman y Porter.
La
Teoría de las expectativas sostiene que los individuos son seres pensantes y
razonables, tienen creencias y abrigan esperanzas y expectativas respecto a
eventos futuros en sus vidas. Por lo que para analizar la motivación se
requiere conocer lo que las personas buscan de la organización y cómo creen
poder obtenerlo.
La
Teoría formulada por Víctor Vroom establece que las personas toman decisiones a
partir de lo que esperan como recompensa al esfuerzo realizado. En el ámbito de
trabajo significa que prefieren dar un rendimiento que les produzca el mayor
beneficio o ganancia posible. Pondrán mucho empeño si consideran que así
conseguirán determinadas recompensas como un aumento de sueldo o un ascenso.
La
importancia de lo deseado depende de cada individuo. Del valor psicológico que
se concede al resultado (valencia) depende su fuerza motivadora. Por supuesto
que a veces las consecuencias no son tan satisfactorias como se suponía; sin
embargo es el grado de expectativa lo que decidirá si el sujeto pondrá empeño
por alcanzar las recompensas.
Este
modelo ha sido probado y aceptado ampliamente porque parece coincidir con las
experiencias personales y el sentido común: cuanto más confiamos en recibir
determinada recompensa o satisfacción, más nos esforzamos.
MODELO
DE PORTER Y LAWLER
El
enunciado teórico de Porter y Lawler se presenta en forma de modelo, donde el
esfuerzo o la motivación para el trabajo es un resultado de lo atractiva que
sea la recompensa y la forma como la persona percibe la relación existente
entre esfuerzo y recompensa.
La
segunda parte de este modelo es la relación entre el desempeño y las
recompensas. Las personas esperan que quienes realicen los mejores trabajos,
sean quienes perciban los mejores salarios y obtengan mayores y más rápidas
promociones. Lógicamente, esto no siempre sucede: por eso existen tantas
personas desmotivadas en el trabajo; pero este modelo pretende convencer de lo
necesario de tomar en cuenta lo que el individuo espera y su percepción de lo
que es justo para que quienes toman decisiones en las organizaciones, no
cometan errores que lleven a una insatisfección y que ésta se refleje en la
motivación para trabajar y ser productivos.
El
modelo de Porter y Lawler, presenta dos alternativas de recompensas. Cuando un
trabajador llega al límite en el cual la organización puede responder con
recompensas extrínsecas a su desempeño, el individuo deberá encontrar fuentes
internas de satisfacción en el trabajo, estas son las recompensas intrínsecas
que dependerán del individuo, no de la empresa. Como son recompensas
psicológicas, sólo son reales cuando la persona las acepta como tales.
La
tercera parte vital del modelo es la que se asocia con la equidad (es decir con
el sentimiento de justicia). Es preciso que las personas estén convencidas que
las recompensas que reciben son justas. Es preciso también que las personas
tengan la confianza de que una persona que realiza un desempeño muy pobre
comparado al que ellos consideran realizar, no gana las mismas recompensas que
ellos. Esta tendencia a compararse con los demás es parte de la naturaleza
humana y no la podemos evitar.
Por
consiguiente la equidad tiene dos dimensiones: en primer lugar el individuo
espera ganar recompensas de acuerdo a la habilidad y el esfuerzo desplegado, y
en segundo lugar la persona desea que se le recompense en relación a otros que
desempeñan las mismas funciones con igual eficiencia.
El
modelo de Porter y Lawler ha sido bien recibido por especialistas y teóricos
del comportamiento organizacional, debido a que algunas de sus partes han sido
sometidas a experimentación y comprobación empírica, con buenos resultados.
MODELO
DE HODGETTS Y ALTMAN
Hodgetts
y Altman, en su libro de Comportamiento Organizacional presentan un Modelo
Integrador de Motivación, donde la relación entre motivación - desempeño - satisfacción
sigue siendo el punto focal.
Este
Modelo Integrativo combina todo lo que se conoce sobre el importante y complejo
fenómeno de la motivación: necesidades, impulso de realización, factores de
higiene, expectativa, motivación, desempeño y satisfacción.
Este
modelo representa algunos de los descubrimientos más recientes sobre el tema de
la motivación.
Las
recompensas son la base misma de este proceso. La conducta es una función de
sus consecuencias.
Las
personas se sienten satisfechas o no, motivadas o no, dependiendo de las
recompensas que reciben por lo que hacen. Recompensas que pueden ser tanto
extrínsecas como intrínsecas.
El
desafío del dirigente consiste en saber que tipo de recompensa espera cada
individuo y luego asociarla con el desempeño. Conviene reflexionar que si una
organización desea una fuerza laboral con motivaciones elevadas, debe estar
preparada para pagar por el buen desempeño. Cosa que se complica en las
instituciones no lucrativas o regidas estrechamente por los sindicatos, debido
a las mismas restricciones internas; de ahí que en estos casos se requerirá de
buenos administradores, capaces para negociar y convencer, o bien resignarse a
aceptar algo menos que el rendimiento posible.
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